Caserío de Balàfia en Sant Joan

El caserío de Balàfia, en Ibiza, es un pequeño conjunto de casas con ecos árabes. Está muy cerca del núcleo de Sant Llorenç, en el norte de la isla, y es un rincón lleno de encanto y tranquilidad.

Los árabes conquistaron las Illes Balears en el año 902, pasando a formar parte del emirato omeya de al-Ándalus. Más tarde estuvieron adscritas a la taifa de Denia, para convertirse por último en Estado independiente.

Aquella conquista llevó su tiempo y, a decir de las crónicas árabes, tuvo su origen en una tempestad. Al parecer, tiempo atrás el cordobés ëIsam al-Khawlani sabía salido de su ciudad natal para emprender la peregrinación a La Meca, pero una tormenta le obligó a refugiar su nave en el puerto de Palma.

Allí permaneció unos días, que aprovechó para recoger información sobre la isla de Mallorca. A su vuelta a Córdoba aconsejó al emir ëAbd Allah la conquista de todo el archipiélago, que él mismo dirigió. Con ello se abrió una etapa de dominio árabe que duró más de trescientos años.

Conjunto de siete casas y dos torres

La huella de esta cultura se contempla todavía en monumentos y en los barrios antiguos de ciudades como Eivissa, con calles sinuosas y de trazado orgánico. También en otros núcleos más reducidos se puede respirar aún la esencia de la Ibiza árabe; el caserío de Balàfia es una muestra de ello.

Se trata de un conjunto de siete casas con dos torres muy características, una de ellas con la clásica cruz para ahuyentar a los malos espíritus que data de tiempos posteriores. Las casas están cercadas por muros de piedra, cerrados con austeras puertas hechas de palos o tablas de madera, pero rebosantes de árboles, flores y enredaderas.

Este caserío está muy cerca de Sant Llorenç de Balàfia, uno de los núcleos de que consta el municipio de Sant Joan de Labritja y el único que carece de zona costera. Destaca su iglesia del siglo XVIII, que domina parte de un valle.

Es un lugar de gran encanto, muy tranquilo y donde todavía es posible probar una deliciosa sobrasada al estilo artesanal acompañada de un buen vi pagès (vino payés).